TRASTORNO DEL CONTROL DEL IMPULSO.

Actúas, luego piensas.

El trastorno del control del impulso. Lo podemos encontrar en la cleptomanía; impulso inevitable de robar objetivos inútiles. Piromanía; necesidad de



prender fuego. Ludopatía; impulso a jugar. Tricotilomanía; desesperación por arrancarse los pelos del cuerpo. Onicofagia; hábito compulsivo de mordece las uñas. Dermatilomanía; el rascarse compulsivamente.  Podemos seguir definiendo otros impulsos, pero no es el tema del artículo. Todos y sin exención sabemos controlar nuestros impulsos; pero hay personas que no lo pueden hacer por tener un juicio anómalo; una forma de pensar que nubla su racionamiento. Como es el robar de la casa de un amigo un vaso donde le sirvieron refresco. El vaso no tiene ningún significado y menos un valor económico, lo hace sin pensar, sin tomar juicio de su acto. Luego se da cuenta de lo cometido y se arrepiente de lo hecho; pero lo vuelve hacer. Siendo una cadena sin fin de sus actos impulsivos.

Tratamiento.

El tratamiento del trastorno del control del impulso consiste en terapia por especialistas. Que en este caso sería dos: el médico psiquiatra para la



administración de fármacos y el psicólogo que haría psicoterapia individual y familiar. Porque el paciente porque el paciente con trastorno del control del impulso no podría el solo con su dolencia. Pero antes de empezar la consulta y las terapias; tenemos que llevarlo al consultorio con conciencia de su problemática de falta de control de su impulso por el juego, por hurtar, etc. Cuando se dará cuenta que quiere cambiar el paciente. Cuando realmente le pida la ayuda para cambiar su forma de vida. No será fácil alcanzarlo, pero es el inicio más seguro hacia una buena recuperación. Si padece este problema descrito; consulte nuestros servicios para una mejor orientación.



O si desea puede resolver nuestro CUESTIONARIO que está elaborado para que reflexione sobre su vida y sus actos equívocos. Si tiene o padece algunos de estos problemas. Lo mejor que puede hacer es consultar personalmente a su médico de confianza. Entiendo la vergüenza que puede sentir, pero es mejor sentir un momento breve de vergüenza a sentirse toda la vida mal al no poder control los impulsos que tanto perjudican su vida día a día. Gracias.