SEPARACIÓN MATRIMONIAL.

La muerte de la pareja.

La separación matrimonial o la separación por muerte, son las más consultadas por correo cuando tocamos temas de parejas; esa pérdida de



contacto con la persona amada por alejamiento o muerte, es una experiencia traumática para niños, jóvenes y adultos. Que en su “fase normal”, se va atenuando con el correr del tiempo al estar acompañados con nuestros seres queridos que nos acompañan en nuestro dolor. Si es una separación matrimonial; con los hijos. Si es una separación por la muerte de un padre; con los hermanos o demás familiares directos. Los síntomas que se presentan son ansiedad, depresión y dependencia emocional. Los deudos tienen la idea que esta perdida no los dejara vivir por el resto de tu vida. Pero al pasar el tiempo comprende que lo ocurrido es parte de la vida, y que nadie puede detener o cambiar nuestro destino.



Al final de unos meses llegan a comprender y aceptar lo ocurrido. El problema comienza cuando pasado estos meses de duelo y el deudo sigue en estado de ansiedad o en depresión por la perdida del ser querido.  Si fuese así. lo mejor que se podría hacer es llevar al deudo para que converse con un terapeuta. especializado en el tema Casi siempre la causa es porque el deudo dice que nunca fue un buen hijo para su padre, cuando es este el caso; o diga; no fui una buena esposa para mi esposo. Ese sentimiento de culpa hay que trabajarlo; para ello el paciente frente al terapeuta tiene que actuar de la forma más sincera posible. Encontrar la causa de su pena personal. Que en muchos casos vistos en la consulta particular; se debe al hecho de no haber cumplido las expectativas que el difunto quería.

“Racionaliza” es la clave de la aceptación de la muerte.

He encontrado desde el no ser profesional, hasta  el hecho de no haber reconocido a un hijo; que para el difunto sería su nieto. Como se podrá



entender y siguiendo el ejemplo anterior. Si el deudo reconociera a su hijo en estos momentos; se sentiría mejor como padre; pero un mal hijo ante el padre fallecido por haberlo reconocido después de su muerte. Ese sentimiento de culpa que lo envuelve todo los días de su vida no lo deja vivir en paz.  El paciente aquí tiene que aprender a “racionalizar” (hacer lo correcto) la vida que está viviendo él. Que al padre (fallecido)  no le gusta saber que el hijo sufre por el padre.

Cuando se le habla al paciente de como tiene que vivir de ahora en adelante sin la presencia de su padre (esposa, hijo, madre, etc.) para su bienestar familiar y de todas las personas que los quieren y aman. Al cabo de un periodo de tiempo lo entenderá. Será cuando vuelva a su antigua vida antes de la muerte del padre. Puede reflexionar en nuestro CUESTIONARIO. Gracias.